PERCEPCIÓN
La secuencia de eventos que produce una sensación parece bastante simple. Primero,
alguna forma de energía (ondas de luz, vibraciones sonoras, moléculas químicas transportadas en el aire o la sangre) estimulan una célula receptora en uno de los órganos
sensoriales, como el ojo o el oído. Si el estímulo es suficientemente fuerte, el receptor
envía una señal a lo largo de los nervios sensoriales al área apropiada de la corteza cerebral (vea el capítulo 2, figura 2-9). El encéfalo se aloja en el cráneo, aislado de los
eventos externos, pero es bombardeado por las señales eléctricas transportadas por
millones de fibras nerviosas. ¿Cómo distingue el encéfalo entre las imágenes y los sonidos, las sensaciones de tacto y equilibrio?
Las células receptoras conectadas a trayectorias nerviosas se especializan en uno u
otro sentido. En efecto, los mensajes sensoriales entran al encéfalo por canales diferentes: el canal auditivo, el canal del tacto, el canal del olfato, etcétera. Las señales
transportadas por el nervio óptico no son “visuales”, ni son audibles las que vienen en
el nervio auditivo. Pero producen confiablemente una experiencia que llamamos visión o audición cuando alcanzan las áreas apropiadas en el encéfalo.
Encontramos dos percepciones.
Percepción subliminal :
La idea de umbrales absolutos implica que ciertos eventos en el mundo exterior ocurren fuera de nuestra conciencia. ¿Registramos y respondemos a esos mensajes subliminales (o “por debajo del umbral”)? Durante décadas ha circulado la historia de que las ventas de refrescos se incrementaron notablemente cuando un cine de Nueva Jersey proyectó rápidamente mensajes subliminales de “Tome Coca-Cola” y “Coma palomitas”. En realidad, las ventas del refresco y las palomitas no cambiaron. De acuerdo con una encuesta, casi dos terceras partes de los estadounidenses creen que los publicistas ponen mensajes e imágenes ocultos en sus anuncios para incrementar las ventas de sus productos (Lev, 1991)
Percepción extrasensorial :
Algunas personas afirman tener un poder adicional de percepción que está más allá de los sentidos normales. Este poder inusual, conocido como percepción extrasensorial, o PES, se define como “una respuesta a un evento desconocido no presentado a ninguno de los sentidos conocidos” (McConnell, 1969). La PES se refiere a una variedad de fenómenos, que incluyen la clarividencia (conciencia de un objeto o evento desconocido); la telepatía (conocimiento de los pensamientos o sentimientos de alguien más) y la precognición (conocimiento previo de eventos futuros).
[ Psychology. An Introduction, twelfth edition, de Charles G. Morris y Albert A. Maisto, Copyright © 2005. pag 92]
Encontramos dos percepciones.
Percepción subliminal :
La idea de umbrales absolutos implica que ciertos eventos en el mundo exterior ocurren fuera de nuestra conciencia. ¿Registramos y respondemos a esos mensajes subliminales (o “por debajo del umbral”)? Durante décadas ha circulado la historia de que las ventas de refrescos se incrementaron notablemente cuando un cine de Nueva Jersey proyectó rápidamente mensajes subliminales de “Tome Coca-Cola” y “Coma palomitas”. En realidad, las ventas del refresco y las palomitas no cambiaron. De acuerdo con una encuesta, casi dos terceras partes de los estadounidenses creen que los publicistas ponen mensajes e imágenes ocultos en sus anuncios para incrementar las ventas de sus productos (Lev, 1991)
Percepción extrasensorial :
Algunas personas afirman tener un poder adicional de percepción que está más allá de los sentidos normales. Este poder inusual, conocido como percepción extrasensorial, o PES, se define como “una respuesta a un evento desconocido no presentado a ninguno de los sentidos conocidos” (McConnell, 1969). La PES se refiere a una variedad de fenómenos, que incluyen la clarividencia (conciencia de un objeto o evento desconocido); la telepatía (conocimiento de los pensamientos o sentimientos de alguien más) y la precognición (conocimiento previo de eventos futuros).
[ Psychology. An Introduction, twelfth edition, de Charles G. Morris y Albert A. Maisto, Copyright © 2005. pag 92]

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